¿Y ahora qué? Quiero trabajar en la Industria Farmacéutica. ¿Qué necesito saber?

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Diciembre 2016
¿Y ahora qué? Quiero trabajar en la Industria Farmacéutica. ¿Qué necesito saber?
Por
Juan Pedro Herrera. Director RRHH. Lilly.

Acaba de comenzar el curso universitario y muchos jóvenes se enfrentarán en poco tiempo al reto de buscar un empleo. Del casi millón y medio de estudiantes universitarios aproximadamente un 20% ha elegido Ciencias de la Salud en cualquiera de sus modalidades.


Contestar a la pregunta  ¿cómo será el futuro de este sector  para aquellas personas que quieran trabajar en él?  sin tener  la certeza de cómo será dentro de un rato, es una pregunta realmente difícil de contestar. Sin embargo, no nos equivocaremos  mucho si  plantemos algunas sugerencias  y reflexiones para nuestros futuros graduados en cualquiera de las carreras relacionadas con las Ciencias de la Salud  y que tengan que enfrentarse dentro de pocos  años con el mercado de trabajo.

Nuestros jóvenes graduados tendrán que  interiorizar de forma ineludible la necesidad de hablar, leer y escribir con fluidez en lenguas extranjeras, especialmente en inglés.   El inglés, aunque en nuestro país  ha mejorado algo en nuestro pasado reciente, sigue siendo nuestra asignatura pendiente y si no hacemos algo para remediarlo, ahora,  en  el presente, lo seguirá siendo en el futuro. Es difícil comprender que nuestros graduados universitarios, algunos con matrículas de honor o sobresalientes en la carrera se gradúen sin hablar inglés. ¿Cómo habrán tenido acceso a las nuevas tendencias, nuevos conocimientos, o informes recientes aún sin traducir? En el mundo de la empresa o de la investigación universitaria la interconexión global es cada vez mayor, y son cada vez  más frecuentes las empresas que requieren, al menos,  la garantía de un nivel “Advanced”  “C1” o similar antes de proceder al proceso de selección de personal  y no después. Esta matización es importante y  se ha convertido en una práctica habitual en todos nuestros procesos.

Otra reflexión interesante, pero poco habitual,  es  la apertura hacia la movilidad geográfica. Nuestros jóvenes, deberán trabajar allí donde  el  trabajo les demande, donde se emprenda, donde se genere riqueza, porque deberán buscar un mundo mejor, lleno de retos, propios de la juventud y de personas con energía. Por tanto, esta capacidad que nada tiene que ver con el conocimiento sino con la actitud, con el mundo de la emociones, va a ser muy importante para afrontar con solidez el futuro. Conocer nuevos entornos, nuevas personas, se ha convertido en un requisito imprescindible. El futuro de la carrera profesional va a depender mucho de la disposición en este campo.

Efectivamente la formación y el  conocimiento son factores importantes para alcanzar los resultados, para solucionar problemas, en definitiva para superar también un proceso de selección y encontrar un empleo, sin embargo ya no es ningún secreto que el salto que va  del conocimiento teórico al escenario de su aplicabilidad y avanzar hacia una mayor visión estratégica es fundamental para el posterior desarrollo profesional, y en muchas ocasiones, en las empresas,  no estamos seleccionando para cubrir un puesto sino para hacer una carrera profesional . De ahí que incluyamos, en nuestras entrevistas de selección de personal preguntas relacionadas con el modelo de gestión actual de la Salud, en general, y no solo en el campo específico al que la persona opte. Queremos saber cual es la visión de nuestros candidatos jóvenes, queremos saber qué motivaciones les mueven para elegir este sector y cómo se imaginan que será el futuro en el mismo.

Trabajar en “silos” ha pasado a la historia. Difícilmente podremos hacer un plan para lanzar un nuevo producto innovador con éxito si no hemos tenido en cuenta las dificultades de acceso,  la configuración de  los servicios de salud,  la política de precios, las dificultades de planificar una producción o las exigencias regulatorias de los controles de calidad. En definitiva la exigencia de un conocimiento importante de la cadena de valor en ambientes ambiguos y constantemente cambiantes. No sabemos cómo serán las “nuevas” tecnologías en pocos años, pero podemos imaginar fácilmente   que su gestión, adaptación y conocimiento, van a ser imprescindibles para trabajar de forma virtual en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia y obviamente para la toma de decisiones de forma rápida y fluida. No importa dónde, ni el horario ni la presencia,  realmente lo que importará es si somos capaces de solucionar un problema, es decir si somos capaces de generar resultados o de innovar, con nuestras habilidades y conocimientos. La capacidad de adaptación y flexibilidad van a ser claves para afrontar con éxito un proyecto empresarial.

Nuestro salario de entrada estará en función del grado alcanzado con nuestros conocimientos teóricos, pero el desarrollo posterior del mismo será fijado por lo que la persona sea capaz de hacer con esos conocimientos y del nivel de responsabilidad que sea capaz de asumir. Adaptación y flexibilidad son dos  variables que han pasado a formar parte del viaje  empresarial, y por ende del éxito en el desarrollo profesional de nuestros futuros ejecutivos. La capacidad de intervenir con desparpajo en la trasformación del sector se ha convertido en un capital de un valor incalculable.  

Por tanto, la facilidad  para trabajar en equipo, para comunicarse bajo cualquier circunstancia, la capacidad de expresar y trasmitir a otros lo que uno sabe, la humildad de escuchar y aprender de otros, y sobretodo considerar la graduación o master como un comienzo de la vida laboral  y no como una meta final, podrán hacer a nuestros profesionales, personas más empleables durante muchos más  años  y no solo durante unos pocos.

Sin duda nuestra vida laboral será más larga, vamos a trabajar más años, por lo que la actualización continuada de nuestros  conocimientos y la avidez por aprender cosas nuevas  serán  vitales  en los próximos años. Si miramos a nuestro alrededor, podremos comprobar que nuestras dramáticas cifras actuales del paro, esconden además,  falta de previsión de lo que se veía venir, no ya tanto desde el punto de vista de la tan manoseada crisis, sino desde el punto de vista de trasformación social, motivada por el cambio en la tecnología. Al igual que ocurriera a finales del siglo XIX y comienzos del XX, a comienzos del siglo XXI muchos de los puestos de trabajo que se han perdido  durante la crisis, no volverán; entre otras cosas porque la tecnología los ha barrido y se da la paradoja de que en determinados sectores tenemos puestos sin cubrir por falta de personas preparadas que sepan hacer lo que se requiere. Por tanto, una mentalidad de continua mejora personal va a ser fundamental si queremos entrar a formar parte de una empresa de futuro sostenible.   

A partir de aquí, nuestros profesionales  podrán incorporarse a procesos  empresariales  globales, regionales o locales, de una forma solida y satisfactoria, y estarán preparados para acometer cualquier obstáculo con el que vayan a enfrentarse en un futuro próximo, ya que lo verdaderamente importante es la preparación para acometer los procesos de cambio en cualquier empresa o situación, pues  el cambio se ha convertido en el “status quo”. 

“La inteligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”  Aristóteles, filosofo griego (384 AC-322 AC)

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