Perder peso vs. Perder grasa

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Junio 2018
Perder peso vs. Perder grasa
Por
Dr. Joan Fondevila. CEO de PronoKal Group.

¿Quién no se ha puesto a dieta alguna vez? Un estudio publicado en la revista Journal Of Clinical Psychology señala que la pérdida de peso es un objetivo recurrente al iniciar el año, pero que aproximadamente un 80% de las personas que intentan bajar de peso, fallan. Lo que mucha gente desconoce es que el sobrepeso y la obesidad son una enfermedad, considerados como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que, como cualquier otra enfermedad, debe ser tratada por médicos.


Asimismo, siguiendo también la definición marcada por la OMS, la obesidad es un estado que se caracteriza por un exceso o una acumulación excesiva y general de grasa en el cuerpo, por lo que, cuando nos decidimos por un tratamiento, debemos tener en cuenta que lo importante no es perder peso en sí mismo, sino perder la grasa sobrante.

Siguiendo una dieta hipocalórica tradicional, se estima que el 25% del peso perdido es a expensas de la masa muscular. Concretamente, la masa muscular es la responsable del nivel de funcionalidad del paciente, del mantenimiento de la tasa metabólica y uno de los factores a tener en cuenta para evitar la recuperación del peso. Por tanto, cuando decidimos perder peso, es muy importante analizar la calidad de los kilos perdidos, ya que, como estamos viendo, lo que se debe conseguir es perder la grasa corporal y preservar la masa muscular.

¿Cómo se puede tratar el exceso de grasa?
La dieta cetogénica, aplicada a través de una metodología bajo control médico y con pauta dietética, de actividad física y de apoyo psico-emocional, ha demostrado científicamente ser una opción eficaz, segura y de calidad para el tratamiento del exceso de peso. Los primeros trabajos realizados por el Profesor Blackburn acerca de la aplicación de la dieta cetogénica, allá hacia la época de los 70, han dado paso a diferentes estudios referenciados a nivel internacional y publicados en revistas científicas de alto impacto, como Endocrine o The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, que prueban esta afirmación.

Este tipo concreto de dieta cetogénica, fundamentada en una metodología de carácter multidisciplinar, reduce la ingesta de grasas y azúcares, aportando la cantidad de proteínas necesaria para el normal funcionamiento del organismo. Al reducir los hidratos de carbono, el cuerpo inicia un proceso de extracción de energía de la grasa acumulada, llamado cetosis, permitiendo una pérdida de peso de calidad, es decir, a expensas de la grasa. Sin embargo, otro tipo de dietas cetogénicas, como las altas en grasas, no serían, precisamente, una solución recomendada para el tratamiento del exceso de peso.

¿Qué indica la evidencia científica?
El estudio ProKal1, impulsado por PronoKal Group, que compara la eficacia de la dieta cetogénica frente a una dieta hipocalórica, demostró que, en los primeros doce meses de tratamiento, la pérdida de peso registrada por el grupo que seguía una metodología con dieta cetogénica fue de más de 20 kg, el triple que la obtenida por el grupo que seguía una dieta hipocalórica, que fue de 7,6 kg. Una cifra muy interesante ofrecida por el estudio es que, ya en los dos primeros meses de tratamiento, se consiguió una pérdida media de 14,3 kg frente a los 5,2 kg, respectivamente, unos resultados tan eficaces que permiten al paciente mantener su motivación y adherirse mejor al tratamiento. Y si nos paramos a analizar la pérdida de peso mantenida a largo plazo, es decir, a los 2 años, la dieta cetogénica superó en más del doble el efecto de la dieta hipocalórica, manteniendo una pérdida de 12,5 kg frente a 5,2 kg.

Pero como venimos señalando, lo significativo no es la pérdida de peso en sí misma, sino la pérdida de grasa, y de ahí que en otro estudio, llamado CetoPnK2, cuyo principal investigador es el Dr. Felipe Casanueva, ex Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y Jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, se demostró que, de los 20 kg perdidos a los 4 meses por los pacientes en estudio con dieta cetogénica, prácticamente 19 kg fueron de grasa. El Estudio CetoPnK evaluó también la funcionalidad de los pacientes durante el tratamiento, demostrando que mantenían su fuerza muscular intacta tras la importante reducción de peso obtenida.

Sin duda, estos datos demuestran la eficacia de este tipo de tratamientos, siempre que se lleven a cabo a través de una metodología multidisciplinar y con una pauta específica a nivel nutricional y de actividad física. Pero, ¿qué pasa con la seguridad? Existe una creencia generalizada y equivocada sobre la posible falta de seguridad de la dieta cetogénica, y es más, la cetosis ha sido comparada tradicionalmente con el estado de cetoacidosis, una situación grave que pueden experimentar los pacientes diabéticos y que nada tiene que ver con la cetosis. Además de lo demostrado ya por la experiencia clínica tras décadas de tratamiento, recientes estudios han confirmado que la dieta cetogénica es una alternativa totalmente segura para la pérdida de peso.

El estudio Ácido-Base3, promovido también por PronoKal Group, es un ensayo clínico que tenía como objetivo, precisamente, comparar el estado de salud de personas en cetosis inducida por dieta cetogénica con el de personas en situación de cetoacidosis diabética. Los pacientes que seguían la dieta cetogénica para el tratamiento del exceso de peso demostraron que tenían un ph sanguíneo en valores normales, así como niveles de glucosa y de bicarbonato en rangos de normalidad, cosa que no ocurría en los parámetros sanguíneos de los pacientes con cetoacidosis.

Tanto desde las empresas, como desde la comunidad médica y los medios de comunicación, tenemos la responsabilidad de ofrecer información veraz y divulgar todos aquellos avances que sean de interés para el público general. Es por ello, que se debe trabajar para desmitificar ciertas creencias, sin fundamento, asociadas a la dieta cetogénica y que ayuden a convertirla en una alternativa decisiva y concluyente para el paciente y el prescriptor, recordando siempre el objetivo fundamental: eliminar el exceso de grasa.

Bibliografía:
1. Obesity treatment by very low-calorie-ketogenic diet at two years: reduction in visceral fat and on the burden of disease. Moreno B, Crujeiras AB, Bellido D, Sajoux I, Casanueva FF. Endocrine. 2016 Dec;54(3):681-690. doi: 10.1007/s12020-016-1050-2. Epub 2016 Sep 13.
2. Body Composition Changes After Very-Low-Calorie Ketogenic Diet in Obesity Evaluated by 3 Standardized Methods. Gomez-Arbelaez D, Bellido D, Castro AI, Ordoñez-Mayan L, Carreira J, Galban C, Martinez-Olmos MA, Crujeiras AB, Sajoux I, Casanueva FF. J Clin Endocrinol Metab. 2017 Feb 1;102(2):488-498. doi: 10.1210/jc.2016-2385.
3. Acid-base safety during the course of a very low-calorie-ketogenic diet. Gomez-Arbelaez D1, Crujeiras AB, Castro AI, Goday A, Mas-Lorenzo A, Bellon A, Tejera C, Bellido D, Galban C, Sajoux I, Lopez-Jaramillo P, Casanueva FF. Endocrine. 2017 Oct;58(1):81-90. doi: 10.1007/s12020-017-1405-3. Epub 2017 Sep 15.

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