El futuro de la Formación Continuada en el sector Life Sciences

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Octubre 2018
El futuro de la Formación Continuada en el sector Life Sciences
Por
Luis Truchado. Co-Director del PSMkLS de ESIC y Socio de EuroGalenus Executive Search.

Impulsadas por las nuevas tecnologías disponibles y por las expectativas crecientes de los profesionales por añadir valor y conocimiento a sus carreras, la formación de postgrado y en especial, la educación médica continuada (EMC) han experimentado enormes cambios en los últimos años.


La EMC se ha convertido en una preocupación cada vez más importante para todos los actores del sector: personal sanitario, empleados del sector e incluso pagadores y pacientes. A medida que los programas de acreditación, garantía de calidad, Compliance, etc. se han generalizado, el valor de la Formación continuada se ha hecho más palpable y reconocido, también en otros estamentos, por lo que se pueden extraer aprendizajes para la formación en gestión empresarial.

Y no sólo porque el personal sanitario (médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, auxiliares, etc.) precisen actualizar sus conocimientos tanto en Atención Primaria como en Especialidades, sino también por el desarrollo profesional de postgrado en áreas como la gestión, tecnologías, Comunicación, Redes Sociales, etc. Lo novedoso es que este desarrollo profesional continuado implica un enfoque de aprendizaje más centrado en el alumno, autodirigido y en muchos casos con una parte online, en lo que se ha dado en llamar formato blended.

En el caso del personal sanitario, el objetivo principal de la educación continuada es, y debe ser, mejorar el rendimiento clínico. Con la llegada del big data, ese rendimiento puede ser enfocado desde muy diversos prismas y ofrecernos muy valiosa información que a primera vista no sería obvia. Siendo la evaluación un componente importante de la EMC, sin embargo, las autoevaluaciones de profesionales sanitarios pueden resultar problemáticas y hay que tener siempre en cuenta la humanización de la Medicina. Además de las auditorías, la revisión por colegas, el aprendizaje en grupo y los recordatorios online son estrategias educativas efectivas para la mejora del desempeño y en la mayoría de ellas es fundamental el elemento humano.

Cada día se producen cambios y mejoras evolutivas en la forma en que se enseña, practica y regula la asistencia sanitaria en todo el mundo, pues el conocimiento tiene una dimensión global y casi instantánea. A la educación convencional se ha incorporado la especialización de postgrado, tanto en Centros de Excelencia, -que pueden estar especializados por patologías-, como Escuelas de Negocios, que organicen Programas Superiores y Master adaptando su temario cada año.

En el caso concreto de los médicos, el aprendizaje autodirigido y permanente es una aspiración común a muchos planes de estudios y el propósito principal debe ser mantener y mejorar el desempeño clínico, la recertificación y la reacreditación.

El entorno en el que trabajan los médicos ha cambiado enormemente. Desde la globalización, hasta el aumento del consumismo y el empoderamiento de los pacientes, el aumento de la responsabilidad civil y un mayor énfasis en la eficiencia y la eficacia han llevado a un escrutinio incómodo, pero necesario y que ya no tiene marcha atrás con la llegada incesante de nuevas tecnologías y el big data.

El aseguramiento de la calidad y el mantenimiento de los estándares se han convertido en poderosas fuerzas para el cambio. En un sector cada vez más basado en la evidencia, lo recomendable para aquellos que planean la educación de profesionales es elegir metodologías educativas contrastadas, que han demostrado que funcionan.

Esta evolución supone siempre transformar la cultura corporativa, reorganizar estructuras ineficientes e invertir en recursos y herramientas, cada vez más, digitales.  En esta era de alto valor del talento es clave contratar, desarrollar y retener a los mejores. Además de atraer talento para tareas inmediatas, es preciso identificar y formar a los que continuarán generando impacto y agregando valor a largo plazo.

Se necesitan directivos con visión y liderazgo, que actúen como agentes de cambio ejecutivo en todas las funciones, desde I + D hasta Operaciones, Multicanalidad, Digital, Acceso, Científico, Desarrollo de Negocio, HEOR, etc. Y todo esto lo estamos viviendo desde hace algunos años de manera transversal a todas las generaciones: la X, Y, Z, los Millenials, etc.

Se han identificado varias tendencias como la aplicación de tecnologías de aprendizaje, el uso de simuladores y el e-learning para generar una sana competencia mediante la evaluación del desempeño y la autoevaluación. Resulta evidente que necesitamos un nuevo paradigma para evitar una brecha creciente.

Las posibilidades de la tecnología en las aulas son infinitas. Podemos destacar cuatro tendencias de enorme actualidad que están haciendo impacto en la formación de postgrado.

La realidad aumentada/realidad virtual/realidad mixta. Hace tiempo que los estudiantes no se quedan sentados en silencio en sus pupitres de una manera pasiva. El aprendizaje debe ser colaborativo e interactivo y la realidad aumentada, virtual y/o mixta son ejemplos de tecnología transformadora que enriquece la formación al mismo tiempo que crean lecciones inmersivas que son atractivas para el estudiante e incluso divertidas.  La realidad virtual tiene la capacidad de llevar al mundo exterior al aula y viceversa. Además, tiene el potencial de aumentar la alfabetización visual, la alfabetización tecnológica y la atención al público.

La Inteligencia artificial. El uso de la AI en la educación superior ya ha demostrado ser útil, usando chatbots y liberando a los formadores humanos para atender problemas más complejos. Debido a que los chatbots están equipados con la progresión del lenguaje natural, tienen la capacidad humana de responder preguntas sobre las tareas, ayudar a los estudiantes y facilitar la carga de trabajo de las personas que normalmente cumplen estos roles. La tecnología no debe tener el objetivo de sustituir a los docentes, si no de complementarlos.

El Autoaprendizaje personalizado. Ahora más que nunca, somos capaces de personalizar el aprendizaje. De la elección de la escuela a las opciones disponibles sobre cómo un estudiante aprende, la educación puede ser hecha a medida para adaptarse a cada individuo. El aprendizaje blended da más responsabilidad al estudiante, ya que implica menos instrucción directa unidireccional del profesor y más métodos de aprendizaje basados en el descubrimiento.

• Y finalmente, los espacios de aprendizaje se están rediseñando. Inspirados en crear espacios de colaboración para facilitar el aprendizaje de los estudiantes, las aulas del siglo XXI ofrecen “smartboards” en lugar de pizarras y “smartdesks” en lugar de pupitres individuales. Los estudiantes en vez de simplemente leer un texto están “cocreando” medios de trabajo individual o en grupo. El espacio de aprendizaje se está cargando de tecnología integrada y además, algunos de estos espacios de aprendizaje no están ni siquiera en el aula, si no en plataformas y campus más informales 24/7, disponibles permanentemente y no sólo cuando la clase está en sesión.

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