La inesperada recompensa del fracaso

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Octubre 2016
La inesperada recompensa del fracaso

Encontramos en las páginas de Fortune de abril el siguiente artículo, sobre uno de los aspectos quizá más diferenciadores en términos de mentalidad entre Estados Unidos y Europa: la admiración frente al rechazo tras fracasar con un negocio propio. En nuestro entorno es por desgracia habitual omitir o suavizar experiencias de este tipo, mientras, al otro lado del océano, se explican con naturalidad, como parte del desarrollo profesional.

 

Por Carlos Lorenzi, Business Unit Leader Metabolic Disorders en Alexion; y David Garzón, Marketing Manager Nephrology en Alexion.

El artículo original, de Jennifer Alsever, se encuentra en www.fortune.com/2016/03/29/payoff-of-failure, en papel en Fortune, European Ed., Núm. 5 (April) 2016, págs. 17-18.

La autora empieza explicando cómo, en los últimos años, el concepto de que fallar compensa ha sido tan venerado que para muchos puede no merecer confianza si no has conseguido una calamidad durante tu carrera. En realidad, es cierto que aquellos que han creado y hecho desaparecer una startup saben que supone muchos costes: de tiempo, esfuerzo, emoción, y, naturalmente, dinero. 

Pero, afirma, nuevas investigaciones revelan inesperadas recompensas para los que abandonan la senda del emprendedor. Según una publicación del profesor Manso de la Universidad de Berkeley en California, el auto-empleo compensa, a menudo en forma de mejor sueldo, cuando se vuelve a trabajar de nuevo para otra empresa. Así, el profesor nos recuerda que “no hay que estar loco para ser emprendedor, hay una compensación razonable.” Manso analizó las ganancias de más de 5.000 norteamericanos entre 1.979 y 2.012. Los resultados, resumidos a continuación, nos parecen muy interesantes:

* Los emprendedores ganan menos que aquellos que trabajan para una gran compañía.

* Los que han sido emprendedores ganan más que sus compañeros en grandes compañías que no lo han sido.

* Es más, los auto-empleados durante menos de dos años ganan como los que nunca lo han sido, pero los que lo han sido más de dos años ganan un 10-20% más que sus compañeros que no lo han sido nunca.

Y es que, en los últimos años, se ha incrementado la demanda de emprendedores, especialmente entre las grandes empresas. Y no nos referimos a emprendedores de éxito.

Los antiguos dueños de negocios, afirma la autora, disponen a menudo de habilidades adquiridas tras enfrentarse a múltiples y simultáneos problemas, tener que moverse rápido, ejecutar con recursos limitados… “las grandes compañías necesitan esa forma diferente de pensar.”

Se ofrece el testimonio de un profesional que tuvo que cerrar su startup. “El fracaso no le podía haber salido más a cuenta” nos dice el artículo, y es que solicitó, y consiguió, un puesto al que antes no se hubiera atrevido a optar. Dicho profesional asegura que las grandes compañías quieren “esa mezcla de startup y experiencia en una grande.” El fracaso, asegura, es irrelevante para la mayoría de responsables de selección de personal si eres honesto en cuanto a por qué fallaste y qué has aprendido de la experiencia.

A través de otro testimonio, se expone cómo dirigir un negocio propio puede abrir la perspectiva de una carrera profesional completamente nueva. En este caso, una emprendedora no disfrutaba de la parte de back-office de su negocio, y sí de todo lo relacionado con el cliente y las relaciones públicas. Así, decidió cerrar y seguir su carrera centrada en esa faceta de relaciones públicas, donde consiguió un cargo destacado a pesar de no tener formación específica o experiencia previa. “Es mi trabajo soñado,” resume, “y no lo hubiera conseguido si no hubiera sido una emprendedora.”

Así, a través de testimonios y revisión de análisis sobre el asunto, la autora concluye con los siguientes tres beneficios de no haber conseguido mantener un negocio propio:

1.- Aprenderás más. Así de simple y contundente. Y pone como ejemplo un estudio de la Academy of Management Journal donde se recoge que los empleados del programa de transbordadores espaciales de la NASA no solo aprendieron más del fracaso que del éxito, sino que lo que aprendieron lo retuvieron durante más tiempo.

2.- Te puede hacer más feliz. Sí, parece una contradicción, pero no lo es. Una investigación llevada a cabo por Wharton School of Business de la Universidad de Pennsylvania descubrió que el emprendedor medio, exitoso o no, se mostraba más satisfacción con su vida profesional (y personal) que sus equivalentes asalariados.

3.- Te puede situar mejor en el mercado laboral. Como se ha explicado, hay grandes compañías (se nombra a General Electric y Coca-Cola como ejemplos) que buscan alimentar su cultura emprendedora. Así, los responsables de selección de personal pueden tener preferencia por profesionales que no triunfaron al emprender por su cuenta… y aprendieron de la experiencia.

En conclusión, no haber sobrevivido a la experiencia de crear un proyecto propio puede resultarnos de entrada negativo, pero ciertamente tiene aspectos positivos, que, bien asumidos, pueden orientar o hacer progresar la carrera profesional. Como hemos dicho, nos parece percibir una diferencia en la actitud ante estas situaciones a ambos lados del océano, y no precisamente favorable a aquél en que nos encontramos…

Para más información práctica sobre fundar y desarrollar una nueva empresa, los autores del presente artículo recomiendan visitar www.fortune.com/venture.

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