El Big Data va a permitir a los farmacéuticos de atención primaria distinguir mejor en qué grupos de población los tratamientos van a ser eficaces y seguros

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29 Oct. 2018
El Big Data va a permitir a los farmacéuticos de atención primaria distinguir mejor en qué grupos de población los tratamientos van a ser eficaces y seguros

Los datos sobre medicamentos de los ensayos clínicos se pueden ir enriqueciendo y transformando con los nuevos datos generados de forma constante por las organizaciones sanitarias y de investigación.

El Big Data va a ser un impulso para los FAP en una de sus principales funciones: “ayudar a que los pacientes de riesgo reciban el tratamiento que les es útil y, por el contrario, a que no lo reciban los pacientes que no los necesitan”.

Los Sistemas de Información Sanitaria han supuesto un incremento, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, del volumen de datos informatizados y de la disponibilidad y facilidad para analizarlos y obtener información para la toma de decisiones.

La última mesa redonda del XXIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), que ha reunido en el Palau de la Música de Valencia a más de 350 farmacéuticos de AP, ha servido para destacar el potencial que el Big Data, y más en concreto el Real World Data, tiene de cara a complementar con datos de la atención clínica los resultados sobre efectividad y seguridad de los ensayos clínicos de medicamentos.

En una ponencia titulada Real World Data y Big Data para la investigación en resultados de salud, el doctor Salvador Peiró Moreno, investigador de la Fundación para el fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (FISABIO) de la Conselleria de Sanidad de la Comunidad Valenciana, ha resaltado la importancia del Real World Data como complemento a los ensayos clínicos ya que, en su opinión, “no es realista pensar que podemos disponer de ensayos de eficacia comparativa para cada medicamento, sus combinaciones en plurimedicación, en cada subgrupo de pacientes y que se aproximen a la práctica real”.

Peiró ha añadido que la información sobre medicamentos procede de ensayos clínicos que “se han realizado en condiciones de hiperseguimiento y con poblaciones limitadas en número y características, con pacientes que no toman otros fármacos, que no tienen otras enfermedades, y excluyendo casi siempre a personas muy mayores y niños”. Para el doctor, por tanto, esas evidencias “no son definitivas” y se pueden ir enriqueciendo y transformando con los nuevos datos generados de forma constante por las organizaciones sanitarias y de investigación “que permiten mantener o cambiar las decisiones previas”.

En ese sentido, el investigador de FISABIO ha puesto como ejemplo los datos de un estudio en curso que ha analizado el tratamiento antiosteoporótico tras fractura de cadera por traumatismo de bajo impacto, recomendado en todas las guías de práctica clínica en base a ensayos clínicos en mujeres con una edad media de 71 años. Sin embargo, apunta Peiró, la edad media de la fractura de cadera en la Comunidad Valenciana es de 82 años y “no es obvio que estos tratamientos funcionen igual en las personas de 70 y de 90 años”.

A raíz de ello, el experto ha destacado la importancia de aprovechar toda la información que se va recogiendo cada vez que un paciente entra en contacto con el sistema sanitario: “Los datos en el mundo real te ofrecen una visión de la efectividad de los fármacos y de su seguridad, porque a veces tienen interacciones con otros fármacos o aparecen efectos secundarios que quizás en los estudios hipercontrolados no se habían visto”.

Beneficios del Real World Data
Para Salvador Peiró, los Sistemas de Información Sanitaria han supuesto un incremento, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, del volumen de datos informatizados y, por tanto, de la disponibilidad y facilidad para analizar estos datos y obtener información. En este sentido, para el experto, estos sistemas han aumentado las posibilidades de generar “evidencias” útiles para el tratamiento de los pacientes.

Al respecto, el investigador ha argumentado que el análisis de los datos obtenidos de la práctica clínica en el mundo real puede ayudar “a identificar qué intervenciones, tecnologías y medicamentos son más efectivos, seguros y coste-efectivos (y cuales no lo son); a que estas intervenciones se indiquen, y de forma temprana y proactiva, en los candidatos a beneficiarse de las mismas y no en otros grupos de pacientes; a evaluar la calidad, seguridad y eficiencia de las organizaciones sanitarias y a reducir el despilfarro; y a identificar desigualdades territoriales y en el manejo de los pacientes por cuestión de género, edad, estatus socioeconómico o país de origen”.

Pese a todos estos beneficios, sin embargo, Peiró ha lamentado que las altas inversiones realizadas en TIC en el ámbito sanitario durante la última década, enfocadas “razonablemente” a la realización de procesos administrativos, transaccionales o de atención, no hayan ido acompañadas de otras inversiones en el análisis de la información generada por estos sistemas. Una falta de inversión que, ha argumentado, está aún más condicionada por la “precariedad de la capacidad investigadora en este campo”, un mal “endémico” que se suma a la “desconfianza hacia la cesión de datos y de los resultados de los estudios ‘no controlados’”.

Los FAP y el Real World Data
Tal y como ha explicado Salvador Peiró, los farmacéuticos de atención primaria tienen acceso a esta información generada por los Sistemas de Información Sanitaria y, con ella, “van a poder orientar sus actividades”, algo que va a permitir a los FAP, por ejemplo, “saber en qué pacientes el tratamiento no va a funcionar, porque son de bajo riesgo, y enfocarse directamente en el grupo de pacientes de más riesgo”.

Para el experto, los fármacos en sí mismos no son eficaces o no eficaces, ni seguros o inseguros, sino que existe “una relación entre riesgos y beneficios en cada grupo de pacientes concreto”. Por eso, según Peiró, la principal función del FAP es “ayudar a que los pacientes candidatos a beneficiarse de un fármaco reciban el tratamiento que les es útil y, por el contrario, a que no lo reciban los pacientes que no obtendrán beneficios pero si mantendrán los riesgos”, una labor en la que el Real World Data les va a ayudar a la hora de “permitir distinguir estos grupos de población y saber en cuáles de ellos los tratamientos son eficaces y seguros”.


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