El Big Data, la nueva herramienta para el Market Access

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Enero 2017
El Big Data, la nueva herramienta para el Market Access
Por
José Manuel Domínguez. Gerente Relaciones Institucionales. Allergan.

El análisis agregado de miles o millones de datos mediante algoritmos matemáticos y técnicas de inteligencia artificial, que hoy son posibles gracias a sistemas de soporte a la decisión computerizados, nos abren una nueva vía para justificar el acceso de nuestros fármacos a los sistemas autonómicos de salud, donde cada vez se miden más parámetros gracias a las historias clínicas digitalizadas y los sistemas electrónicos de prescripción. La cuestión es entablar alianzas que permitan el aprovechamiento de esos recursos para medir resultados en salud y costes.


En el marco del XXXIV Congreso Anual de la Sociedad Española de Calidad Asistencial celebrado el pasado octubre en Córdoba tuve la oportunidad de escuchar al Dr. Ignacio Hernández Medrano, neurólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y Socio Fundador de Savana Médica, una excepcional ponencia que me hizo reflexionar.

Estamos asistiendo a un cambio disruptivo que está cambiando las ciencias médicas a una velocidad exponencial gracias al aprovechamiento de los millones de datos en salud que existen en nuestros hospitales y centros de salud. Igual que trabajar en la nube ha supuesto un nuevo modelo gracias a la generalización del ADSL o del ancho de banda amplio que nos permite subir y bajar contenidos a la red, en el campo de la salud estamos experimentado un cambio de era sin precedentes gracias a la fusión del conocimiento médico con el manejo de datos agregados que generan nuestros sistemas de salud y la computerización de los mismos.

Decía el Dr. Hernández Medrano que en 2015 y parte del 2014 se ha subido a la red el 90% de todo lo que jamás se había subido y el ritmo de crecimiento de la cantidad de información y conocimientos que existe en internet crece de una forma exponencial. Un ejemplo es que cada minuto se sube a YouTube 72 horas de video lo que produce una inflación de conocimiento imposible de manejar por una mente humana.

En la siguiente gráfica podemos ver el volumen mundial de datos que se vuelca a internet.


Cifras expresadas en Exabytes (1 exabyte=1000 millones de GB). Fuente: IDC

Existen experiencias muy interesantes de aplicaciones actuales que ofrece el Big Data, por ejemplo las que ya se utiliza para prevenir delitos que ha sido desarrollada por Científicos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Universidad de Granada, quienes han creado un sistema informático basado en algoritmos matemáticos, que permite predecir cuántos delitos y de qué tipo se van a producir en el siguiente turno policial en distintas zonas de una ciudad. El sistema se nutre de datos agregados históricos de criminalidad por barrios y franjas horarias, “se basa en un algoritmo matemático multicriterio que, teniendo en cuenta distintos factores (como la carga de trabajo, el número de delitos cometidos en el turno policial anterior o el área de patrullaje) asigna a la patrulla un área de vigilancia, previniendo la comisión de delitos en el próximo turno, según una previsión del riesgo de delitos en el territorio”. En solo un minuto es capaz de establecer el área de patrullaje y dividir los efectivos, como explica Miguel Camacho Collados, inspector de la Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación de la Policía Nacional e investigador del departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Granada. Algo que ya se usa en Berlín o en Zúrich basándose en un software desarrollado en el Instituto de Tecnología de Prognosis Basada en Patrones, en Oberhausen (Alemania).

Algo parecido se puede aplicar al mundo de la salud, sobre todo cuando la información médica que se produce es cada vez mayor y se genera a un ritmo exponencial. Tanto es así que se estima que el conocimiento médico se duplica cada 5 años y en el 2020 habrá 200 veces más información por especialidad de la que ningún médico pueda absorber, con lo que ya es prácticamente  imposible estar al día lo que induce a dudas y a la variabilidad en la práctica clínica.

Ya hay grandes empresas farmacéuticas usando Big Data para desarrollar sus fármacos. Incluso ya hay gobiernos como el japonés que han establecido alianzas estratégicas con compañías farmacéuticas locales para con presupuesto público, en el caso nipón 21,3 millones de euros, trabajar con superordenadores en el desarrollo de fármacos  a partir del análisis cruzado de millones de datos procedentes de infinidad de ensayos clínicos, estudios y publicaciones científicas de todo el mundo. Esto abaratará a corto-medio plazo la producción de fármacos y romperá la tradicional linealidad que hasta ahora se seguía desde los ensayos fase uno hasta los fase cuatro, para trabajar de forma transversal y poliédrica.

Desde el mundo del acceso al mercado deberíamos ir más allá y aprovechar los datos que se generan con la práctica clínica real (Real World Data) para convencer a los pagadores de la conveniencia de introducir innovaciones terapéuticas para mejorar los resultados en salud y abaratar costes sanitarios globales. Cubriendo así la necesidad de demostrar, más allá de los ensayos clínicos, el valor que estos productos aportan a los sistemas sanitarios.

Compañías como Boehringer Ingelheim,  ya recurren en sus estudios al Real World Data, para avalar los beneficios de sus novedades terapéuticas. Un estudio comparó el uso de recursos entre pacientes tratados por primera vez con Pradaxa  (dabigatran) y otros con warfarina, con datos de un registro de Estados Unidos, en el que participaron 3.890 pacientes con fibrilación auricular no valvular. Imaginemos el poder que pueden llegar a tener este tipo de estudios si en lugar de miles de pacientes hablamos de millones, como pueden suponer los que se puedan realizar sobre poblaciones de pacientes con enfermedades muy prevalentes como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia o la migraña.

Bayer es otra de las compañías que ha visto interesante el analizar datos clínicos de la vida real. Así el estudio Xapass, cuyos resultados se presentaron recientemente ha analizado a más 11.000 pacientes en Japón en tratamiento con rivaroxaban.

La suiza Roche ha visto el gran potencial que se abre en este campo y a principios de 2016 firmó un acuerdo con la empresa Flatiron Health, especializada en la creación de registros y generación de datos de vida real en pacientes con cáncer en Estados Unidos.

Cada vez son más las Comunidades Autónomas que han digitalizado sus historias clínicas y en cada Consejo Interterritorial se apela y se trabaja por la interoperabilidad, con lo que va a ser cuestión de tiempo que de toda España se puedan extraer datos agregados por patologías, tratamientos, franjas de edad, sexo, etc. Se calcula que el 92% de los hospitales públicos españoles tienen disponible para su uso las historias clínicas digitales, otra cosa es que se usen y otra muy distinta que estemos aprovechando el potencial de información que se vuelca en ellas. El poder procesar esos datos, agregarlos e interpretarlos nos abre un escenario nuevo que nos permitirá hablar de reembolso de fármacos condicionados a los resultados en salud o a los posibles ahorros de costes que se generen por su introducción en el sistema sanitario público. Esto unido a que cada vez se tienen más computados los costes de cada procedimiento quirúrgico o de cada acto médico o asistencial gracias a las herramientas que se están generalizando de contabilidad analítica hace que este proceso sea irreversible y que ya estemos llegando tarde.

Grado de implementación de la Historia Clínica Electrónica en la Atención Especializada

Fuente: GeCoFarma
Fecha de publicación: 08/05/2014

Al mismo tiempo, se abren grandes potencialidades gracias al aprovechamiento conjunto de datos, debidamente anonimizados, por parte de las compañías farmacéuticas y las administraciones sanitarias en el campo de la investigación clínica, por ejemplo, para estudios epidemiológicos y para la gestión sanitaria pues podríamos ser capaces de analizar cómo la variabilidad en las prescripciones o en la práctica clínica entre distintos centros sanitarios afecta a la población.

La acumulación exponencial de datos en la red y la capacidad de computación para procesarlos hace que hoy sea posible pensar en que la industria que más invierte en I+D+i, la farmacéutica, tenga la obligación de ponerse al servicio del Sistema Sanitario Público Español para aprovechar las sinergias que se puedan derivar del procesamiento del big data, para la salud de los pacientes y la puesta a disposición de los mismos de las mejores alternativas terapéuticas.

En este sentido habría que solicitar a la administración sanitaria mayor predisposición a estudiar proyectos de colaboración público-privados desde el escrupuloso respeto a la Ley Orgánica de Protección de Datos y bajo la supervisión de la Agencia Española de Protección de Datos que permite que las historias clínicas electrónicas anonimizadas puedan utilizarse para proyectos de este tipo, que sólo buscarían el aprovechamiento de un caudal de información que hasta ahora no nos era posible utilizar, igual que es imposible beber de un hidrante de bomberos, como decía Mitchell Kapor.

Hoy, gracias a los avances de las tecnologías de la información, es posible y tenemos que aprovecharlo en beneficio de los pacientes y lograr así una mayor calidad asistencial en nuestro sistema público de salud.

*El artículo actual está elaborado a título personal para la revista PMFarma y no tiene por qué reflejar la visión de la Compañía en la que trabajo actualmente ni de las anteriores.

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